jueves, 20 de septiembre de 2012

The Killers

Corría finales de 2002. Brandon Flowers había sido descartado de su grupo anterior, un artefacto synth-pop llamado Blush Response, por haberse negado a trasladarse con el resto de la banda a Los Angeles. Cruelmente destrozado, pero inspirado al ver a Oasis en directo (increíblemente los Hermanos Grim habían pasado por Las Vegas sin destrozarse) supo que su vida necesitaba más guitarras. Cuando vió el anuncio de Dave Keuning en un periódico local, mencionando a esa banda como influencia, supo que el destino le decía que se unieran. "Él fue la única persona que no era un verdadero freak de los que respondieron a mi anuncio", recuerda Dave, con cariño. "Se presentó con su teclado y directamente empezamos a bosquejar algunas ideas para canciones. Yo tenía algunas estrofas de "Mr Brightside" y él se puso a escribir los coros. Esa fue la primera canción que escribimos juntos y sigue siendo la única que hemos tocado en todos los conciertos de Killers".

Hasta aquí, tan románticos. El primer núcleo de la banda se empezaba a cementar, su nombre, sorprendentemente nadie lo había utilizado antes, lo tomaron de un vídeo de New Order. Se iban a convertir en la banda perfecta con canciones geniales creadas por chicos jóvenes con aspecto de modelos. Aquella banda se llamaba The Killers. "Yo quería que nuestra banda real fuera tan perfecta como la ficticia".

A partir de aquí, los chicos se pusieron a trabajar una vez más: estuvieron de gira en el Reino Unido con British Sea Power; todos sus conciertos fueron sold-out, incluyendo un atestado concierto de San Valentín en el ICA de Londres; fueron de gira también con Stellastarr, y, en medio de todo esto, produjeron su propio disco, con la aportación final de la pericia del legendario Alan Moulder (U2, Smashing Pumpkins) y de Mark Needham (Fleetwood Mac).


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